GÉNERO: NEW WAVE/ SYNTHPOP/ POST-PUNK
[BEGGARS BANQUET RECORDS]
INTRODUCCIÓN: “REPLICAS” es el segundo y último álbum de estudio de la banda inglesa Tubeway Army, lanzado el 6 de abril de 1979 por Beggars Banquet Records. Aunque gran parte del repertorio se grabó a finales de 1978 en Gooseberry Studios, Londres, el trabajo fue completado en febrero de 1979 con sobregrabaciones y remezclas en Marcus Music Studios.
La banda formada por el bajista Paul Gardiner, el baterista Jeff Lidyard y comandada por Gary Numan, había debutado en 1978 con un álbum homónimo en el que predominaba un sonido punk con matices new wave. Sin embargo, no sería hasta REPLICAS cuando Tubeway Army irrumpió de manera sorpresiva en el universo del synthpop.
Replicas es un álbum conceptual basado en un libro distópico que Numan esperaba terminar de leer, ambientada en una metrópolis futura no muy lejana donde los Machmen—androides con piel humana clonada—y otras máquinas mantienen a la población bajo control por órdenes de los Hombres Grises, figuras sombrías de autoridad.
Replicas fue el primer álbum de lo que Numan más tarde denominó la fase “máquina” de su carrera, para luego seguir trabajando y lanzar su carrera en solitario y meses después saldría su exitoso álbum, The Pleasure Principle (1979) y Telekon (1980), una colección vinculada por temas comunes que tiene como eje central un futuro de ciencia ficción distópico y la transmutación del hombre/máquina, junto con una imagen andrógina y un sonido de rock sintéticq que terminaría influyendo en bandas como OMD, The Human League, The Normal, Ultravox y Depeche Mode.
Este concepto futurista, Numan lo deja a entrever desde el tema que abre el disco, “ME! I DISCONNECT FROM YOU” una brillante introducción de tesis. El título lo dice todo: alienación total. La economía de palabras para describir la disociación mental es clave, complementada por la entrega vocal de Numan, que esta vez es deliberadamente monótona y desapegada, lo que establece perfectamente el tono robótico de la experiencia entera. Sónicamente, la batería seca inicial abre paso instantáneamente a unos acordes de sintetizador analógicos gordos y cortantes, así como la yuxtaposición del bajo post-punk tradicional. Funciona bien. Es el gancho perfecto para abrir el álbum.
Luego aparece “ARE ‘FRIENDS ELECTRIC?”, una lección magistral de estructura no convencional. Rompe la fórmula pop al carecer de un coro real, sosteniéndose en su lugar sobre cambios de sección abruptos pero lógicamente cohesionados. Destaco además el clima sofocante que construye a lo largo de la canción gracias al contaste de la tensión narrativa de los versos hablados y el peso masivo del riff de sintetizador. Un clásico incontestable.
Le “THE MACHMAN”, aquí la banda abraza su lado más bailable, sirve como un puente perfecto entre el punk de 1977 y el New Wave de los 80.
Impulsado por una línea de bajo post-punk infecciosa. Los sintetizadores revolotean en el fondo imitando alarmas de una fábrica cibernética, aunque estos efectos son un tanto repetitivo, pero efectivos para la atmósfera de la fábrica distópica. Es pegajosa, rítmica y una muestra perfecta de cómo transicionar del punk convencional hacia sonidos mas sintetizados.
La letra construye imágenes de una distopía opresiva, donde el Machmen aparece como una máquina carente de sentimientos o humanidad, símbolo de la pérdida del pensamiento independiente, la libertad y la identidad en medio del control social..
Esa misma línea temática continúa en “PRAYING TO THE ALIENS”, aunque aquí el protagonista parece encontrar cierto consuelo en la idea de seres extraterrestres.
Conceptualmente es fascinante pero la composición se vuelve demasiado estática. El ritmo a medio tiempo no evoluciona lo suficiente a lo largo de sus casi cuatro minutos, volviéndose monótono.
Hay secciones que parecen recordarnos a Kraftwerk, pero el loop de sintetizador principal se vuelve un tanto redundante hacia el final de la pista. Rápidamente la canción se convierte en uno de los momentos más planos del corte formal del disco.
La primera cara cierra con “DOWN IN THE PARK”, una balada electrónica gótica, lúgubre y atmosférica muy bien lograda. Los acordes sostenidos del Moog imitan la inmensidad de un paisaje desolado, cargan con un peso emocional inmenso a pesar de su frialdad. La letra dibuja un paisaje sombrío: un parque futurista donde humanos y máquinas conviven bajo una tensión permanente. La sensación de amenaza está presente en todo momento, y la atmósfera general complementa muy bien esa ansiedad latente. Sin duda, la composición minimalista construye una narrativa perturbadora muy brillante.
las temáticas de aislamiento y deshumanización provocados por una sociedad futurista continúan en esta segunda mitad, aunque tiene pequeñas caídas de ritmo y una producción que a veces se siente sobresaturada. No están bien manejadas como la primera mitad.
En cuanto a lo positivo, podemos encontrar temas que nos recuperan la urgencia punk de su disco debut, como “YOU ARE IN MY VISION”, marca el regreso de las guitarras eléctricas ásperas y distorsionadas que compiten directamente con los zumbidos sintéticos. Este tema demuestra que Tubeway Army aún recordaba sus raíces punk, logrando un balance de texturas agresivo y muy dinámico.
“REPLICAS” maneja un minimalismo intrigante, pero se siente un poco como un boceto o una versión embrionaria de lo que escuchamos en "Down in the Park". Suena como una maquinaria comprimida, acompañada por riffs ásperos y una energía densa, casi claustrofóbica. Cumple su función narrativa dentro del concepto del androide paranoico, pero se queda corta en dinamismo melódico si la comparamos con los titanes del álbum.
“IT MUST HAVE BEEN YEARS” otra pista agresiva. Tiene una gran línea de sintetizador juguetona, y un ritmo trotante. La guitarra aporta texturas ásperas en los bordes con solos mas extensos y distorsionados. Tiene un gancho melódico bastante sólido en las voces de Numan que diluye de forma sutil la rigidez del entorno, muestra una vulnerabilidad extraña que rompe con la fachada robótica del resto del disco.
Hacia el final del disco tenemos el primero de los dos instrumentales finales, “WHEN THE MACHINE ROCK”, es un corte de synthpop breve impulsado por una caja de ritmos primitiva y líneas de Moog entrelazadas. Aunque establece bien el ambiente para la siguiente pista, parece más un experimento de estudio o un demo de sintetizador que una canción real que justifique su lugar en el tracklist.
“I NEARLY MARRIED A WOMAN” una pista de progressive electronic, presenta todo este muro de sonido mas atmosférico y contemplativo. Hay algunas texturas y progresiones interesantes. El ritmo es lento, casi fúnebre como el latido de un corazón artificial apagándose. Capta a la perfección el núcleo del disco: la total desconexión entre la carne y el silicio. El diseño de sonido áspero encapsulan a la perfección el colapso final de la humanidad frente a la máquina. Un cierre conceptualmente impecable.
CONCLUSIÓN: Numan todavía suena bastante joven aquí, sin embargo las décadas pasan y Replicas sigue sonando atractivo.
Este segundo disco presenta una mejora y un legado mas duradero para la banda, abandona un poco ese sonido punk de su anterior disco para incursionar en el universo synthpop, aún así continua con influencias del New wave muy presentes en todo el repertorio, aquellos sonidos analógicos de sintetizador y cajas de ritmos mantienen su poder seductor hasta el día de hoy.
Su debut homónimo de 1978 era un intento decente pero derivativo de mezclar el punk callejero con trazos de David Bowie. Replicas es la evolución final. Refina los instintos más agresivos del debut y establece las bases frías e industriales que Numan perfeccionaría meses después en su debut solista, "The Pleasure Principle (1979)".
La influencia de Gary Numan, y en particular de éste disco y los dos que lo siguieron en solitario, fue notable en los años 80 para la formación del género.
Replicas presenta una visión de un universo paralelo o una época justo más allá de la era actual invadida por maquinaciones mortales escondidas dentro de formas humanas. Aunque Numan hace que varios de estos temas tengan una dirección sobre alienación y desconexión moderna. Sin embargo el álbum presenta una historia inconexa. No hay una historia cronológica, sino una colección de canciones basadas en un mundo apocalíptico dirigido por la máquina, que decide que los problemas del mundo son causados por los humanos y, por lo tanto, se dispone a exterminarlos.
la paranoia de Numan funciona además como un reflejo de la crisis socioeconómica de la Gran Bretaña de finales de los 70. Apoyada por el uso de la ciencia ficción (inspirada en Philip K. Dick) como una metáfora cruda de la alienación urbana y la despersonalización.
la primera mitad es más accesible y la segunda se sumerge en pasajes puramente mecánicos. El peso orgánico de la batería de Jess Lidyard y el bajo de Paul Gardiner destacan, las guitarras y los sintetizadores ayudan a construir el personaje, tocando juntos y completando las líneas de los demás como una máquina industrial. Estructuralmente logra ser balanceado, alternando himnos mecánicos con pasajes ambientales e instrumentales que expanden el universo narrativo. Pero la música revela sus propios defectos. Muchas veces, los sintetizadores Minimoog y Polymoog a veces saturan las frecuencias medias, forman una capa muy comprimida, algo saturada y rígida, creando un sonido tosco que, si bien aporta atmósfera, sacrifica algo de claridad sónica.
En cualquier caso, Numan consiguió que todo su personaje de la era espacial, robot/alienígena funcionara aquí de una forma muy potente, estamos ante sus primeros pasos como un musico excéntrico y hambriento de experimentar con sintetizadores en todo momento, muestra su evolución como artista y lo que vendría después perfeccionaría todo ello que el buscaba en su música.
Es un testimonio de cómo las limitaciones técnicas y un concepto lírico fuerte pueden dar paso a la inmortalidad musical. Tiene un par de momentos menos pulidos en su segunda mitad, pero sus puntos altos son pilares históricos de la música electrónica.
Un disco clásico que muestra a Numan como un artista único en su tipo. Una escucha recomendable.

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